¿Es real el mundo que vemos? La pregunta que plantea «Umwelt»
Es muy posible que tu universo y el mío sean completamente diferentes
Todos creemos que vivimos en un único espacio-tiempo objetivo. Pero, ¿es realmente así?
Según el concepto de «Umwelt» (entorno subjetivo o mundo perceptivo), propuesto por el biólogo Jakob von Uexküll a principios del siglo XX, cada ser vivo en la Tierra habita su propio universo único y subjetivo, filtrado a través de sus propios órganos sensoriales. Recientemente, el mundo del arte contemporáneo ha tomado prestado este fascinante concepto ecológico para experimentar con nuevas expansiones de los sentidos, alejándose de una perspectiva antropocéntrica. Analizamos en profundidad la esencia de este universo subjetivo, que se originó en el ámbito de la ciencia y ha sacudido el mundo del arte.

El «Umwelt» descubierto en el mundo de las garrapatas
En 1934, el biólogo de origen estonio Jakob von Uexküll llegó a una conclusión decisiva sobre la teoría del «Umwelt» mientras observaba la vida de una criatura diminuta —la «garrapata»— que no posee ni ojos ni oídos.
Las garrapatas se aferran a las ramas de los árboles en el bosque, esperando durante semanas o incluso meses sin ver nada. Luego, cuando detectan la señal química del «ácido butírico» (el olor a sudor y grasa) que emana del pelaje de un animal que pasa, se dejan caer. Una vez posadas en el cuerpo del animal, siguen la señal térmica de una «temperatura corporal de 37 °C» para encontrar zonas sin pelo, y dependen de la sensación de chupar sangre para mantenerse con vida.
Wicksquire descubrió un hecho notable durante este proceso: para las garrapatas, el vasto paisaje forestal que los humanos ven y el canto de los pájaros simplemente no existen en su mundo. El universo de una garrapata se compone exclusivamente de tres señales sensoriales: ① el olor del ácido butírico, ② una temperatura de 37 °C y ③ el sabor de la sangre.
Wicksquire creía que los seres vivos no se limitan a recibir pasivamente el mundo externo, sino que crean su propio universo subjetivo al vincular sus «funciones sensoriales» únicas con sus «funciones conductuales». Cada ser vivo, en cierto sentido, vive atrapado dentro de una burbuja de jabón esférica (Umwelt) tejida a partir de sus propios sentidos.

Significado filosófico y artístico que desafía el antropocentrismo
El concepto de «Umwelt», que surgió de la observación de un diminuto ácaro, dejó una huella profunda no solo en la ciencia, sino también en los mundos de la filosofía, la literatura y el arte. Esto se debió a que deconstruyó la «cosmovisión antropocéntrica y monista» que la humanidad había dado por sentada.
Según la teoría del Umwelt, el mundo tal como lo percibimos a través de la vista, el oído y las capacidades cognitivas humanas no es más que una de las innumerables «burbujas de jabón» del universo. Nos obliga a renunciar a la arrogancia de que los seres humanos, como señores de toda la creación, tengan el monopolio de la verdad objetiva.
Para los artistas, el Umwelt se ha convertido en una nueva fuente de inspiración. Al alejarse de la representación clásica —que buscaba retratar los paisajes tal como son—, ha brindado la oportunidad de ampliar el espectro de la expresión artística al plantear la pregunta pluralista: «¿Cómo perciben el mundo los seres no humanos?».

Desconexión y conexión: ¿podemos comunicarnos?
El concepto de Umwelt ofrece perspectivas agudas no solo sobre la biología, sino también sobre las relaciones entre nosotros, los seres humanos que vivimos en la sociedad moderna. Esto se debe a que, incluso cuando hablamos el mismo idioma y compartimos el mismo espacio físico, cada uno de nosotros vive dentro de su propio «Umwelt psicológico y social», moldeado por nuestras condiciones físicas individuales, experiencias acumuladas, valores sociales y el entorno mediático curado por algoritmos.
Quizás todos seamos seres solitarios atrapados en nuestras propias burbujas de jabón.
Algunos artistas visuales utilizan el arte como medio para conectar estos mundos individuales desconectados. A través del arte interactivo —que se completa cuando espectadores con mundos perceptivos diferentes interactúan dentro de un mismo espacio—, siguen intentando derribar los muros invisibles de la percepción. Aunque no podamos percibir o replicar por completo el «Umwelt» del otro, reconocer que existe innegablemente un «universo totalmente diferente al nuestro» dentro de la persona que tenemos frente a nosotros: es precisamente ahí donde el arte transmite el mensaje de que comienzan la verdadera empatía y la solidaridad.

El arte: una ventana a otro universo
Uno de los grandes poderes del arte es que nos permite imaginar mundos que nunca hemos visto.
Con origen en la ecología y ahora como un tema intelectual central en el arte contemporáneo, el concepto de «Umwelt» nos desafía constantemente, recordándonos que el mundo que vemos y en el que creemos no es el panorama completo. Alejarnos, aunque sea por un momento, de nuestra perspectiva humana fija para imaginar los universos subjetivos de otros seres: ¿no será esa la sensación de liberación más sensorial que nos ofrece el arte contemporáneo?

